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Cúcuta, capital del Departamento Norte de Santander fue el eje receptor de una oleada de deportados que con el pasar del tiempo fue aumentando, eran dejados a su suerte en la frontera colombo-venezolana. A falta de un lugar para recibirlas y darles un trato digno, la Diócesis de Cúcuta, en 1978, desarrolló el Centro de Recepción a Deportados. Con el paso de los años y conociendo del carisma scalabriniano por la atención a la población migrante mundial, se invitó a la comunidad misionera para que tomara las riendas del Centro.

 

Desde entonces se conoce como Centro de Migraciones y hace parte de La Red Internacional de Migración Scalabrini (SIMN por su sigla en inglés), organización que trabaja con las más de 80 casas migrantes en todo el mundo y coordina acciones conjuntas de registro, seguimiento y estudios migratorios.

 

 

 

El Centro de Migraciones está comprometido a brindar atención especial a población vulnerable, que se presentan solos o bajo remisión de Instituciones públicas o privadas locales e internacionales: